Dos formas de defender el Mar Menor

“...Estaba el jardín en flor 

y el marinero se fue por esos mares de Dios.”


Este poema de Alberti en el que el marinero metido a jardinero no pudo evitar la llamada del mar, me recuerda la vocación de enseñante que no me resigno a abandonar, pese a estar jubilada desde hace una década.

La pasión por el mar me viene desde mi infancia, pero tuve que ir a las islas Galápagos para descubrir las maravillas que se ocultaban bajo el agua. Después de aquel viaje increíble me di cuenta de que no necesitaba la Corona del Diablo para disfrutar de esas escenas mágicas teniendo los fondos de Cabo de Palos y del Mar Menor tan cerca, así que empecé a fotografiar la vida que encontraba en ellos, además de cuanta planta silvestre y ave encontraba en mis paseos.

Debido a mi falta de formación académica en biología, encontré dificultad en identificar correctamente las especies –reconozco humildemente que en aquellos comienzos creía que todos los vegetales marinos eran algas–. Tuve que sumergirme, no solo en el agua, sino también en decenas de libros y consultar a grandes conocedores de la biodiversidad de nuestro litoral, a quienes doy las gracias desde aquí por su ayuda, y que en muchos casos contribuyeron con sus fotos para hacer la página web que hoy tenemos.


Isabel Rubio Posidonia oceanicaPradera de Posidonia oceanica, fanerógama marina que creía un alga, en el Mediterráneo


He encontrado una forma de dar a conocer no solo las maravillas de nuestro patrimonio natural, sino los peligros que se ciernen sobre él.

Una vez que tuve suficientes imágenes de plantas y animales marinos y terrestres surgió este espacio virtual: marmenormarmayor.es que contiene secciones de flora y fauna marinas y del litoral, y un blog donde amplío información sobre las especies que encuentro, cuento curiosidades, o doy a conocer la obra de nuevos colaboradores.

Desde que era bien pequeña mantengo un vínculo afectivo con el Mar Menor, de donde todavía conservo el sabor de la sal en los labios de mis primeros años de vida. Esta relación me ha llevado a participar en la plataforma ciudadana Pacto por el Mar Menor, de la que formo parte desde su creación en 2015. Un poco antes, en ese mismo verano, me sorprendió el color tan verde del agua y el extraño comportamiento de un grupo de agujas (Syngnathus abaster), esos pececillos alargados parientes del caballito de mar, que se movían en posición vertical intentando alcanzar la superficie, quizá en busca de oxígeno. Era el principio de la eutrofización, ese proceso de contaminación que daría lugar a aquel tremendo oscurecimiento de las aguas del Mar Menor en la primavera de 2016, y que me hizo reaccionar desde el primer momento en busca de causas y soluciones.


Agujas (Syngnathus abaster) en pradera de Cymodocea nodosa

Agujas (Syngnathus abaster) en pradera de Cymodocea nodosa ascendiendo a la superficie en el verano de 2015

Junto con los integrantes de Pacto por el Mar Menor, cuyos objetivos principales son informar sobre las amenazas y agresiones que sufre este ecosistema único y presionar a las Administraciones responsables para revertir el grave estado en el que se encuentra, lucho sin descanso para que las futuras generaciones puedan disfrutar de sus cálidas y cristalinas aguas.


Isabel Rubio manifestacion

Apoyando a los afectados por las inundaciones en Los Alcázares en nombre del Pacto por el Mar Menor. Diciembre 2019


A través de mi web he encontrado una forma de dar a conocer no solo las maravillas de nuestro patrimonio natural, sino los peligros que se ciernen sobre él, y a través del Pacto me implico en una defensa activa de ese ecosistema único que es el Mar Menor.



Artículo de Isabel Rubio publicado en Nuestra Tierra del diario La Verdad el 19 de enero de 2021


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